Nosotros

El alma de Valaria

La esencia 

Soy Carolina, y desde los doce años los perros han sido parte esencial de mi vida. Criar surgió de forma natural, primero con perros de agua y, más adelante, con los Schnauzers Miniatura negro y plata, una raza que me enamoró por su inteligencia, carácter y elegancia.
Tras años de aprendizaje y experiencia, hoy me dedico con pasión a la cría familiar de Schnauzers equilibrados, felices y tranquilos. En Valaria, cada cachorro crece rodeado de afecto, respeto y observación. 
Mi propósito va más allá de criar: quiero ayudar a las personas a entender mejor a los perros, sus emociones y su forma de comunicarse, porque cuando los miramos con respeto, nace una convivencia auténtica y armoniosa.
Así nace Valaria: como un proyecto de amor, coherencia y confianza entre el ser humano y el perro.

Educar desde el respeto

Adoptar un cachorro en Valaria es iniciar una historia basada en el respeto. Criamos desde la calma y la observación, cuidando cada detalle —desde las líneas genéticas hasta el entorno— para que cada cachorro crezca seguro, equilibrado y confiado.
Creemos que educar es acompañar, no imponer. Por eso, guiamos a cada familia para encontrar el cachorro que encaje emocional y energéticamente con su hogar. La verdadera armonía surge cuando se entiende la naturaleza del perro y se respeta su ritmo.

Criar con respeto, vivir en equilibrio

 

apoyo contínuo

El acompañamiento

Nuestra labor no termina con la entrega: acompañamos a cada familia para construir una relación basada en la confianza, la comunicación y el respeto mutuo. Creemos que un perro educado desde la comprensión —y no desde la corrección— desarrolla lo mejor de sí mismo. En Valaria, criar es honrar la vida, cuidar el vínculo y preservar el equilibrio entre el perro y la persona.

educar es preservar el equilibrio

perro-persona